La Dama


Hace ya varias semanas que no encuentro el momento de ponerme a escribir, si bien suelo ser trasnochadora por naturaleza, últimamente me cuesta mucho estar despierta a partir de las 11 de la noche. Lo cual, si consideramos que suelo quedarme despierta hasta la 1 o 2 de la mañana es muy raro, quizás como quien dice “el cuerpo me está pasando factura” creo que el agotamiento que siento es la suma de los días intensos que hemos vivido en casa.

Hace ya 3 semanas falleció mi tío, el hermano de mi papá, después de un periodo muy largo de convalecencia debido a la diabetes. Esto nos tomó por sorpresa, si bien el estaba enfermo, ya había sido dado de alta del hospital y está en casa de sus hijos, creo que uno nunca está preparado para el deceso de un familiar, aún cuando veamos que esa posibilidad existe.

Al principio de aquella semana (mi tío falleció un sábado) mi abuela fue internada en el hospital. Ella está convaleciente desde ya casi 3 años, los niños años de vida de Sebastian. Mi hijo la conoció en cama, sus recuerdos de la Bisabuela serán pocos, borrosos, incompletos. Por que ella era mucho más que una persona en cama.

La Dama de Hierro

Creo que cada familia tiene su pilar, aquello que los une y los impulsa, mi abuela era esa persona. Ella llegó muy joven a Lima, si bien está historia no es mía, y quizás mi madre “me quiera matar”, algo quiero contarles. Siendo muy joven, sin familia y sin mayor soporte, ya que su padre había muerto, y su familia, hermanas y tíos vivían en La Libertad, donde ella vivió una niñez plena y sin ninguna necesidad, (está parte es la más borrosa de todas, ya que nunca conocí realmente a esa familia), ella se enamoró, tuvo un hijo, mi  tío Antonio, su adoración.

Ella joven, recientemente titulada de enfermera, y como mayores armas que la voluntad, y la decisión de ser una madre ejemplar, cuando se separó del padre de su hijo, asumió las riendas de su vida y crió a mi tío con tanto amor, dedicación y entrega, como jamás lo verán, ella jamás dijo no puedo, jamás se dio por vencida en las épocas difíciles, ella hizo de su hijo un gran hombre. El padre de su hijo así lo reconoció cuando lamentablemente mi tío fallecío, si él fue un hombre de bien y un profesional intachable fue por mi abuela.

Mi madre y mi tía, sus dos únicas hijas que le quedaban, fueron criadas para ser mujeres excepcionales, con los modales más delicados y la fuerza de voluntad de Hierro, jamás un no puedo las ha detenido, jamás han evadido una responsabilidad, ni las verán derrotadas. Quizás la vida no ha sido fácil para ellas, para nosotras, pero el amor y la fuerza que nos ha dado la familia y la Bisabuela nos ha marcado.

No quiero decir que ella fue perfecta pero fue  increíble, ella se equivocó, si claro, seguro muchas más veces de las que yo supe alguna vez. Quizás su amor equivocó el camino, y nos dejó a algunos al lado de la vía, pero hemos aprendido a valorarla más allá de sus errores y  aciertos.

Me quedo con los buenos recuerdos, con las tardes cuando le decía “angelita” a Vera Lucía, cuando le decía “preciosura”, y jugaba con ella a pesar de sus años y ser Vera una bebé pequeña, me quedo con su alegría al ver a mis hijos, con sus buenos deseos para ellos, me quedo con los buenos momentos, que de otros hemos tenido ya bastantes.

La vida sigue aunque a veces no sabemos cómo, la ausencia se siente, se palpa, pero seguimos, luchando como nos enseñó, por su recuerdo y nuestro amor…

Hasta pronto abuela, hasta pronto Bisa…

Advertisements

2 thoughts on “La Dama

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s